Uno o dos de los viejos túmulos habían quedado expuestos con el paso de los años y sus piedras enormes atraían sus propias leyendas. Si dejabas un caballo sin herrar en uno de ellos por la noche y colocabas seis peniques en las piedras, a la mañana siguiente los seis peniques habrían desaparecido y nunca volvías a ver a tu caballo, tampoco..
Terry Pratchett